Trastorno obsesivo compulsivo

El  trastorno obsesivo compulsivo en sus siglas TOC se caracteriza por la presencia de obsesiones o compulsiones recurrentes que producen un marcado malestar y pérdidas de tiempo significativo (más de una hora al día), acusado deterioro de la actividad general y malestar clínicamente significativo.

En situaciones de agotamiento o estrés pueden aparecer fenómenos como releer un texto, repetir frases, no poderse desprender de una frase o una canción que surge reiteradamente en el pensamiento o repetir determinados movimientos. La naturaleza obsesivoide de estos actos se manifiesta por su reiteración y sólo cesan una vez desaparece el conflicto o estrés que los genera.

Estos síntomas pueden aparecer también en el seno de patologías neurológicas o psiquiátricas (melancolía o esquizofrenia).

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Diagnóstico del TOC

El TOC es relativamente sencillo de diagnosticar gracias a los rasgos de la personalidad obsesiva (obstinación, indecisión, meticulosidad, escrupulosidad, rigidez, abulia, inseguridad, etc.); el carácter intruso y parásito de las ideas, que son reconocidas como propias, a pesar de su absurdidad; la reiteración de temores, los pensamientos y los actos; el fracaso de las conductas de evitación (rituales); la hegemonía de la duda sobre otros sentimientos y la conciencia de enfermedad.

Para el diagnóstico basta con la presencia de uno de los dos síntomas por separado, obsesiones o compulsiones. La duración mínima para hacer el diagnóstico es de dos semanas.

Aunque se desconocen las causas exactas del TOC, un estudio realizado en la Universidad de Toronto parece indicar que existe un componente genético en el que estaría involucrado el sistema neuroquímico de la serotonina. Los receptores que indican cuánta serotonina debe liberarse podrían estar alterados en los pacientes con TOC.

¿Qué son las obsesiones en el TOC?

Las obsesiones son pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes, reiterativas y persistentes que se experimental en algún momento como intrusas o inapropiadas parásitas y egodistónicas. Se sienten como extrañas y que causan malestar o ansiedad.

Es un pensamiento o idea insólito y parasitario, generalmente de carácter negativo. El sujeto reconoce que estos pensamientos son producto de su mente (en los trastornos esquizofrénicos son considerados ajenos o impuestos) e irracionales o absurdos.

Una obsesión es un pensamiento ajeno al control del sujeto; quien los sufre trata de resistirse a este fenómeno. Esto ocasiona una lucha interna que genera ansiedad y que se intenta neutralizar con pensamientos o acciones (compulsiones). Interfiere además en diferentes áreas de la vida, sobre todo las familiares.

Las obsesiones generan ansiedad que se intenta neutralizar con las compulsiones.

¿Qué son las compulsiones en el TOC?

Las compulsiones son formas de conducta estereotipada o actos mentales repetitivos que el individuo se ve obligado a realizar en respuesta a una obsesión para aliviar la ansiedad, ya que desde su perspectiva, previenen que se produzca algún hecho amenazante pero objetivamente improbable. Las compulsiones no proporcionan placer o gratificación.

Estos comportamientos o actos mentales no están siempre conectados de forma realista con aquello que se pretende contrarrestar. A menudo las compulsiones son independientes de la obsesión que las genera. Este comportamiento a veces es descrito por quien lo padece como carente de sentido o eficacia, lo que puede llevarle a sensación de fracaso o pérdida de la autoestima al intentar resistirse a él de forma reiterada.

Las compulsiones suelen ser motóricas, aunque en ocasiones son pensamientos cuya finalidad es neutralizar los pensamientos parásitos, por ejemplo, se reza para vencer la tentación de blasfemar.

Compulsión: – Conducta → ritualista

                       – Pensamiento → rumiador de pensamiento

Los pensamientos hacen referencia a obsesiones y las acciones a las compulsiones. Las obsesiones producen ansiedad mientras que las compulsiones la calman. Los rituales de limpieza son las compulsiones más comunes.

El trastorno obsesivo compulsivo  es el más grave de todos los trastornos de ansiedad y prácticamente el único que puede precisar hospitalización. Suele predominar en clases socioeconómicas elevadas y afecta a un 2% de la población. Se inicia en la infancia o la adolescencia en varones y en mujeres entre los 20-29 años. La distribución por sexos es equitativa y puede haber influencia genética.

El trastorno obsesivo compulsivo  es menos frecuente que los trastornos por ansiedad. Los casos graves suelen ser de carácter crónico y son difíciles de tratar.

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