Trastorno de ansiedad

La Real Academia Española define la ansiedad como un estado de agitación, inquietud o zozobra del ánimo. Un trastorno de ansiedad es la existencia de un sentimiento de amenaza, de tensa incertidumbre y expectación ante el futuro. Se experimente una intensa preocupación y un miedo desproporcionado en relación al estímulo que se recibe, y que genera un desequilibrio psicosomático.

Desarrollo de un trastorno de ansiedad

Se acerca la renovación de tu contrato temporal y comienzas a sentir una gran preocupación. Te asaltan los dolores de cabeza; se te acelera el corazón y sientes tantos nervios como en un examen o entrevista de trabajo. Te cuesta horrores dormirte por la noche y en cuanto te despiertas por la mañana, los mismos pensamientos te invaden.

Tal vez te hayan renovado por otros dos meses, pero la preocupación no te abandona. Te has acostumbrado a planificar y predecir, y temes cualquier posible contratiempo. Te repites que todo va bien. Sin embargo, es como si no pudieses convencerte del todo y siempre quedasen dudas que te llevan de nuevo a la preocupación constante.

Trastorno de ansiedad

¿Qué pasará? ¿Qué voy a hacer? ¿Conseguiré al fin una cierta estabilidad? Quizás no sea por trabajo sino por estudios, por problemas en tu relación de pareja o en tu familia, o por llegar a un país nuevo. El entorno puede variar, pero la situación interior es la misma. Así desarrollamos un trastorno de ansiedad.

Evolución del temor en un trastorno de ansiedad

En algunas ocasiones, se produce un estrés tan intenso dentro de nosotros que podemos llegar a experimentar un ataque de pánico y quedarnos bloqueados durante unos minutos. Temblores en el cuerpo, sensación de hormigueo en la lengua, sequedad de boca, respiración entrecortada…

Cuando se produce, es frecuente experimentar ansiedad en los días posteriores por miedo anticipatorio. Es decir, sentimos temor a que se repita. Esta sensación de amargura es lo que se conoce como angustia.

A veces no es necesario llegar a sufrir una crisis de angustia o ataque de pánico. Un suceso concreto o una situación determinada pueden ser suficientes para instaurar en nosotros los preocupaciones y los temores repetitivos.

Generalmente, la evolución que se sigue es la siguiente:

– Suceso o situación que nos genera mucho estrés (puede darse una crisis pánico o angustia)

– Miedo anticipatorio, por la crisis o el suceso, o ansiedad por preocupación constante

– Aparición del trastorno por prolongación en el tiempo

¿Qué me pasa, doctor?

El estrés de nuestras vidas y los continuos cambios a los que tenemos que hacer frente nos hacen sentirnos desbordados. Puede tratarse de trabajo, una vivienda, una relación, etc. Es totalmente normal y comprensible. Sobre todo si tenemos en cuenta que rara vez aprendemos durante la infancia a gestionar nuestras emociones.

Si preguntamos a quienes nos rodean, descubriremos que muchas otras personas han padecido ansiedad en alguna ocasión.  Lidiar con un trastorno de ansiedad o con angustia es más común de lo que pensamos.

Como adultos nos toca hacer un gran trabajo de aprendizaje y aprender a tomar las riendas de nuestra mente. Los cambios pueden ser una oportunidad para algo mejor. Nuestro cuerpo únicamente nos indica que ha llegado el momento de ese cambio.

No se admiten más comentarios