Superar la ansiedad

La ansiedad va ligada al miedo y a la pérdida de control de nuestras vidas; a la incapacitación para solucionar problemas. Como dice el dicho, para que nuestro entorno cambie, primero tenemos que cambiar nosotros. Superar la ansiedad es posible, pero conlleva un esfuerzo mental y un cambio de pautas.

Cómo enfrentar nuestros miedos para superar la ansiedad

Imaginemos que sentimos miedo al mar o a las piscinas. Si alguien nos empujase de repente dentro de una de ellas, ¿qué sentiríamos? Probablemente sentiríamos pánico, se nos aceleraría el corazón y experimentaríamos los síntomas de los que hemos hablado. Para poder enfrentarnos a ellos necesitaríamos antes convencernos de que no pasa nada por acercarnos.

superar la ansiedad

Con los problemas de la vida cotidiana sucede lo mismo. Necesitamos una preparación previa. Primero debemos saber quiénes somos y confiar en nosotros. Una vez que nos sentimos fuertes en nuestra propia piel, estaremos preparados para enfrentarnos a aquello que tememos.

Toma distancia y descúbrete

Dicen que a veces es bueno retirarse a tiempo. Vivimos inmersos en una rutina, rodeados de estrés y presión, con objetivos marcados y expectativas que cumplir. Cuando la ansiedad llama a la puerta, es el momento de alejarse de esa rutina y de algunas personas y lugares.

Resulta más fácil rechazar una invitación interesante por cumplir con nuestras obligaciones que rechazar situaciones o personas que nos hacen mal. Para recuperar nuestro equilibrio es imprescindible dejar de vivir en función de lo que se supone que está bien. Debemos comenzar a confiar más en nosotros y en darnos lo que nos hace falta para sentirnos mejor. Algunos estudios han demostrado la importancia del autocuidado).

Reenfocar la atención

Cuando nos invaden las preocupaciones o nos sucede algo que nos genera tensión, tenemos la necesidad de comunicárselo a alguien. Expresarnos permite sentir alivio y nos brinda la oportunidad de ver las cosas con una mayor perspectiva.

Sin embargo, a veces caemos en el error de rumiar el problema más de la cuenta. Volvemos a lo que pasó y nos obsesionamos, pero sin encontrar una salida o una solución. El objetivo de la comunicación es sacar esa experiencia o pensamiento fuera de nosotros y contemplarlo como algo ajeno. Así lograremos la objetividad de la que hablábamos anteriormente.

Una estrategia que puede resultar útil es proponernos contar una sola vez lo que sucede o escribirlo en un papel. Luego cambiaremos de lugar o nos centraremos en alguna actividad que nos distraiga y nos permita pensar en otra cosa.

¿Qué es lo que puedo controlar?

Son los pensamientos e interpretaciones que hacemos y no tanto los sucesos los que nos provocan ansiedad. Esto significa que el origen de lo que sentimos está en nosotros, en nuestra mente. Esto implica que si nosotros originamos la ansiedad, también podemos controlarla. Es posible superar la ansiedad.

Seguro que has pensado más de una vez en que tus compañeros de trabajo están hablando mal de ti, en que te miran en el autobús porque tienes mala cara o en que cuando te equivocaste al hacer algo, se reían de ti. Nuestra mente magnifica lo que sucede y llega a conclusiones que por descontado son más tremendistas que la realidad.

El truco consiste en guiar nuestra atención y en cambiar las interpretaciones y expectativas negativas. Si siempre nos centramos en que la vida es difícil, nuestro cerebro se acostumbrará a buscar eso. Utiliza el humor para reírte de tus propios pensamientos y busca lo bueno en cada situación.

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