Otros síntomas de la ansiedad

Además de los síntomas físicos y psicológicos, pueden aparecer también otros síntomas de la ansiedad. Son los llamados síntomas conductuales de la ansiedad. Estos síntomas hacen referencia a la conducta.

Estos síntomas incluyen las modificaciones que se producen en la conducta de la persona que sufre un trastorno de ansiedad. También se refiere a las conductas particulares que aparecen como consecuencia del trastorno.

En los trastornos de ansiedad, los síntomas conductuales suelen hacer referencia a las conductas de evitación de aquellas situaciones, objetos o lugares que producen la ansiedad, con el objetivo de protegernos de aquello que nos resulta peligroso.

Son mecanismos con lo que se consigue reafirmar la seguridad de la persona; en ningún caso son la solución al problema. La finalidad de estas conductas es evitar el enfrentamiento con aquello que genera temor. De esta manera, lo único que se consigue es alargar este estado emocional de preocupación hasta convertirlo en una patología.

Otros síntomas de la ansiedad

En qué casos aparecen estos síntomas conductuales

Los síntomas conductuales más comunes son la evitación en las fobias. Se pretende evitar aquella situación, objeto o lugar que produce el miedo. Pueden aparecer estos síntomas en los casos de ansiedad, si están relacionados con alguna causa concreta.  También, tras sufrir un ataque de pánico en algún lugar determinado o asociado a alguna persona o situación.

También aparecen otros síntomas de la ansiedad, los conductuales en el   trastorno obsesivo-compulsivo o en sus siglas TOC. Se repiten conductas (compulsiones) cuyo fin es calmar la ansiedad que producen determinados pensamientos. Por ejemplo, una persona se lavará las manos repetidas veces para evitar una posible contaminación; esta preocupación le produce ansiedad.

En el apartado ¿ Cómo superar la ansiedad ? presentamos una serie de propuestas para cambiar nuestra conducta cuando va ligada a la ansiedad más común. En los casos más graves se recomienda acudir siempre a un experto. Este decidirá la terapia que mejor se ajuste a las necesidades y características de la persona que sufre el trastorno.

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