Qué es la ansiedad ¿Tengo ansiedad?

Podríamos decir qué es la ansiedad definiéndola como  un mecanismo de defensa que antiguamente se activaba en nuestro organismo para indicarnos la existencia de un peligro, real o imaginario. Esta preparaba el cuerpo para reaccionar ante una situación de emergencia.

Se trata de una respuesta adaptativa que ha permitido la supervivencia de nuestra especie durante millones de años. Aunque hoy en día ya no tenemos la necesidad de huir de un depredador o de luchar por territorio o alimento, vivimos sometidos a una gran cantidad de estrés, presionados para ser personas productivas, atractivas y con éxito.

que-es-la-ansiedadDado que la educación en nuestra sociedad está más enfocada al rendimiento profesional que a la gestión de las emociones, no es de extrañar que nos sintamos incapaces de descifrar los mensajes que nos envía nuestro cuerpo. Una reacción natural como la ansiedad se ha convertido en un posible trastorno.

¿Cuándo se convierte la ansiedad en un problema?

Un accidente o enfermedad, una entrevista de trabajo o una pérdida repentina pueden desencadenar una crisis de ansiedad. El motivo se debe al impacto que estas circunstancias tendrán en nuestras vidas.

Conflictos de pareja, una situación laboral inestable o las dificultades económicas pueden también generarnos estrés en un momento puntual.  La reacción que se produce es una sensación de bloqueo físico y emocional. Así, nuestro organismo nos indica que o bien debemos cambiar nuestro entorno o cómo lidiamos con él.

A veces, la preocupación excesiva pasa a ser una constante en nuestra vida y la ansiedad es desproporcionada en relación al estímulo. Este estado emocional que nos impulsa a tomar medidas ante una amenaza se convierte en una patología. Nos provoca un malestar general que se acompaña de síntomas físicos, psicológicos y conductuales.

A la persona afectada le invade una sensación de miedo y angustia que puede dificultar hasta las tareas más simples. Es incapaz de identificar con exactitud las causas o los problemas que la hacen preocuparse de manera constante.

No obstante, minimizar este estado o restarle importancia puede ser contraproducente. Quienes sufren de ansiedad necesitan comprensión y apoyo para luchar contra la invasión de emociones negativas que experimentan. Ser conscientes de que todo está en la mente no basta para detener los síntomas.

¿ Qué es la ansiedad? ¿Sólo me sucede esto a mí?

Para bien o para mal, la respuesta es no. Aproximadamente un 10% de la población sufre ansiedad y hasta un 25% la experimentará en algún momento de sus vidas. No por ello debemos normalizarla. Hay que comprenderla y aprender a gestionarla.

La ansiedad es un promotor de acción natural, cuya función en la persona es la de motivar la realización de funciones que le son propias y el enfrentamiento a nuevas situaciones. Se convierte en patología (conjunto de síntomas de una enfermedad) cuando deja de favorecer la acción y nos impide reaccionar de manera adecuada ante las situaciones que se nos presentan.

la-ansiedad¿Cómo nos afecta la ansiedad?

Existen cuatro niveles en función de la intensidad y la repercusión sobre la actividad de la persona:

1. Estado de alerta. Se mantiene la capacidad de relación y reacción ante un problema determinado.

2. Se reduce la percepción de detalles del entorno. Se reduce la capacidad de relación pero se mantiene la de resolución de problemas.

3. El campo de percepción se reduce progresivamente hasta centrarse en un único detalle. Incapacidad para identificar las causas que conducen a este estado así como la posible solución a estas. Se busca el alivio inmediato.

4. Estadio de pánico acompañado de desorganización emocional. Se manifiesta una profunda desorientación que impide identificar la relación causa-efecto.

¿Cuáles son los posibles factores influyentes?

Encontramos tres grupos de factores que pueden influir y propiciar la aparición de la ansiedad:

1. Factores predisponentes

– Factores genéticos: existe una predisposición cuando hay antecedentes familiares. Sin embargo, los estudios realizados no diferencian entre los tipos de ansiedad existentes. Esto imposibilita conocer con exactitud su contribución.

– La educación recibida en la infancia puede predisponer también a sufrir un trastorno de adultos. Debido a que no se han encontrado causas específicas y a que sufrir ansiedad en la infancia no implica sufrirla en la vida adulta ni a la inversa, no puede considerarse un factor determinante.

– La personalidad: tanto la personalidad ansiosa como la incapacidad para afrontar acontecimientos estresantes pueden influir en la posibilidad de sufrir ansiedad.

2. Factores precipitantes

Los acontecimientos estresantes también la pueden desencadenar. Por ejemplo los problemas en las relaciones interpersonales, las enfermedades físicas y los problemas laborales. El ritmo de vida estresante que caracteriza nuestra sociedad occidental allana el terreno para el desarrollo de estos trastornos.

Por ello, muchas de las soluciones que se plantean para superar la ansiedad vienen de otras culturas. Para vivir más y con mejor salud hay que llevar una forma de vida más relajada y saludable.

3. Factores de mantenimiento

La ansiedad se convierte en generalizada cuando los acontecimientos estresantes que la han provocado persisten en el tiempo. Cuando viene acompañada de miedo por la opinión de terceras personas puede iniciarse un círculo vicioso de miedo y ansiedad que prolonga el trastorno y dificulta la recuperación.

Debemos recordar que cualquier persona puede sufrir ansiedad en algún momento de sus vidas. No es algo previsible o que sucede de forma controlada. Criminalizar las sensaciones que experimentamos tildándolas de negativas agrava el problema. La tristeza o el miedo son emociones igual de válidas y normales que la alegría o la euforia, mientras no dirijan el rumbo de nuestra vida.

La relación con otras enfermedades

La ansiedad puede aparecer como un síntoma destacado en otras enfermedades psíquicas y físicas. Por este motivo debe diagnosticarse de forma correcta.

– El trastorno depresivo: síntomas más graves y cronología diferente, ya que la ansiedad precede a la depresión.

– Esquizofrenia: se tratará de un paciente esquizofrénico cuando atribuye la ansiedad a ideas extrañas, como las influencias malintencionadas.

– Demencia presenil o senil: cuando se trate de un paciente anciano, deberán realizarse pruebas de memoria, ya que la ansiedad puede ser un indicador de demencia.

– Abstinencia de drogas o alcohol o abuso de cafeína: producen ansiedad en las primeras horas de la mañana, sobretodo al despertarse. Si los síntomas son graves debe considerarse la posibilidad de dependencia alcohólica.

qué es la ansiedad y sus problemas– Enfermedades físicas: cuando no hay explicación psicológica para la ansiedad, debe contemplarse la posibilidad de sufrir tirotoxicosis, hipoglucemia o ansiedad generada por otras enfermedades físicas. Por ejemplo cuando se teme una evolución desfavorable en una enfermedad.

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