Las crisis de ansiedad

Llegamos a adultos sin aprender a gestionar nuestras emociones, ya que ni en casa ni en el colegio nos enseñan esta importante asignatura. Crecemos sin saber cómo lidiar con la frustración, el estrés o los cambios que inevitablemente se producen a lo largo de nuestras vida.  Y es así como surgen las crisis de ansiedad en la población.

El aumento de las crisis de ansiedad

Durante muchos años, nuestras vidas estuvieron bien planificadas. Cambiábamos de trabajo fácilmente, pagábamos la hipoteca y las facturas e íbamos de vacaciones. Hoy, los contratos de trabajo son tan fugaces que vivimos al día, y es tan fácil encontrar nuevas personas con las que relacionarse que nos alejamos ante la primera adversidad.

Tenemos unas expectativas de vida muy difíciles de alcanzar dentro de la sociedad actual. La frustración y la impotencia nos acompañan casi por costumbre. Ansiamos la estabilidad prometida pero no parecemos encontrar el trabajo que deseamos, la pareja que buscamos, las vacaciones que necesitamos…

Las crisis de ansiedad

Todas estas circunstancias aumentan la probabilidad de sufrir una crisis de ansiedad en algún momento de nuestras vidas.

¿Por qué sufro una crisis de ansiedad?

Imagina que llaman a tu puerta y un camión inmenso descarga cientos de tablones de madera delante tuya, te entregan una caja de herramientas y te indican que debes construir una casa con todo aquello. ¿Cómo reaccionarías?

Probablemente dirías que ha habido un error, que tú no has solicitado todo aquello y que no tienes ni la menor idea de cómo construir. Te invadiría el estrés, comenzarías a sudar y no sabrías qué hacer. Dudas, miedo, nervios en el estómago, ritmo cardíaco acelerado…

Algo así es lo que nos sucede cuando nos vemos superados por nuestra realidad y se produce una crisis de ansiedad. Es absolutamente normal y comprensible sentirnos desbordados, pero no debemos sufrir por ello. Todo tiene solución, y si no la tiene, para qué seguir dándole vueltas preocupados.

por qué tengo  crisis de ansiedad

En nuestro ejemplo, después de la primera impresión, ¿qué haríamos? Podríamos buscar manuales de ayuda para construir casas o pedir ayuda a una persona experta o con experiencia. Podríamos hacer una lista de las herramientas con las que contamos y hacernos un plan de trabajo. Podríamos definir cuántas horas al día dedicaremos. Quizás trabajar nuestra preparación física para asegurarnos de que estamos fuertes y sanos.

En nuestra realidad se trata de hacer lo mismo. Experimentar una crisis de ansiedad nos permite examinar lo que tenemos delante con calma y buscar por dónde empezar. Es el momento de prepararnos y de utilizar todas las herramientas que tenemos, dentro y fuera de nosotros.

Adaptarse a la marea

En el apartado Cómo gestionar la ansiedad aprenderemos las diferentes formas que existen para controlar y superar la ansiedad. No existe una única manera ni un camino igual para todas las personas que padecen de ansiedad. Descubre lo que funciona mejor para ti y tómate tu tiempo. Se trata de aprender a tomarnos la vida con más calma y asertividad.

Ya lo decía Eduard Punset en su libro:

En tiempos de aflicción, es mejor mutar.

Tenemos que aprender a ser flexibles en nuestra vida cotidiana y adaptarnos al cambio. Ofrecer resistencia y quedarnos anclados sólo nos llevará por el camino de la amargura, o de la ansiedad en este caso.

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