Síntomas de ansiedad, cuáles son y sus recomendaciones

Sobre los síntomas de ansiedad y como ya hemos visto en otros apartados, la ansiedad consiste en la activación del sistema nervioso central por la que el organismo entra en un estado de alerta y nos advierte de un posible peligro inminente. Esto significa que se manifiesta a través de una serie de síntomas de ansiedad.

La ansiedad se trata de la anticipación de un daño o desgracia futuros y permite que la persona que la experimenta adopte las medidas necesarias para enfrentarse a dicha amenaza o situación extraordinaria. El objetivo del daño anticipado puede ser interno o externo.

La ansiedad se manifiesta acompañada de un sentimiento de disforia, nos produce desagrado, y de síntomas de ansiedad somáticos de tensión. Hasta cierto grado, la ansiedad es un estado emocional deseable que nos permite enfrentarnos a las exigencias de nuestro día a día; es una sensación normal que constituye una respuesta habitual ante diferentes situaciones cotidianas estresantes.

La ansiedad deja de considerarse una respuesta normal y pasa a convertirse en patológica cuando deja de adaptarse en intensidad y tiempo al estímulo externo potencialmente peligroso que la ha generado. En estas circunstancias, la ansiedad ya no cubre el objetivo de proporcionar una respuesta adecuada, sino que por el contrario, provoca un estado de preocupación generalizada con síntomas de ansiedad que afectan a los planos físico, psicológico y conductual.

Cuando hablamos de un estado de ansiedad normal, los síntomas de ansiedad  que se presentan incluyen cambios fisiológicos que nos preparan para la defensa o la huida, como por ejemplo el aumento de la frecuencia cardíaca, la presión arterial, la respiración y la tensión muscular.

El aumento de la actividad simpática puede producir otros cambios adicionales: temblores, diarrea o poliuria (micción excesiva). Todos constituyen una respuesta normal ante situaciones peligrosas.

Circunstancias de los síntomas de ansiedad

Aunque la ansiedad nos conduce a un estado mental de miedo, existen diferencias en las circunstancias que generan este estado:

Miedo

Ansiedad

Amenaza conocida

Amenaza desconocida

Externa

Interna

Inmediata

Futura

Definida

Vaga

Fuente: Psiquiatría – Trastornos mentales y del comportamiento (García Portilla, A. Sáiz, Martínez)

Esto quiere decir que cuando experimentamos ansiedad, la causa que la genera no tiene por qué estar claramente definida; podemos estar experimentando situaciones de estrés por presión o incertidumbre laboral, sin que haya necesariamente un despido planificado. Una reacción normal puede ser sentir miedo ante la posible pérdida de un trabajo y ansiedad como mecanismo natural que nos impulsará a valorar otras opciones laborales.

La ansiedad deja de realizar su función correctamente cuando la persona que la sufre comienza a bloquearse y a centrar su atención únicamente en el estado de preocupación en el que se encuentra. No por ello debemos considerarla como a un enemigo; se trata de aprender a gestionarla y, al mismo tiempo, buscar soluciones, si las hay, para esos problemas que nos llevan al estado de preocupación.

cuales-son-los-síntomas-de-ansiedad¿Cuáles son los síntomas generales de la ansiedad?

De acuerdo con la clasificación de los tipos de ansiedad, podemos dividir los trastornos en:

– Trastorno de ansiedad generalizada

– Trastornos fóbicos (fobia simple, fobia social y agorafobia)

– Trastornos de pánico

– Trastorno obsesivo-compulsivo

– Estrés postraumático

Los síntomas de ansiedad generales que se presentan en estos trastornos son comunes en todos ellos. Sin embargo, cada tipo presenta unos síntomas específicos y complicaciones que permiten la diferenciación entre ellos para facilitar el diagnóstico, de acuerdo con el Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales (DSM-IV). El tratamiento requerido para cada trastorno variará, por tanto, en ciertos aspectos.

Los síntomas generales que tienen lugar en un trastorno de ansiedad son:

Síntomas físicos o periféricos, que se producen por la estimulación del sistema nervioso vegetativo, con síntomas somáticos. Son los siguientes:

*Vegetativos: sudoración, escalofríos, sequedad de boca, mareo, inestabilidad

*Neuromusculares: temblores y sacudidas, tensión muscular, cefaleas, parestesias y entumecimiento

*Cardiovasculares: palpitaciones, taquicardias, dolor precordial

*Respiratorios: disnea, sensación de ahogo, opresión, suspiros y respiraciones profundas a intervalos de tiempo, hiperventilación

*Digestivos: náuseas, vómitos, dispepsia, diarrea, estreñimiento, aerofagia, meteorismo

*Genitourinarios: micción frecuente, problemas de la esfera sexual

síntomas-de-ansiedadSíntomas psíquicos o centrales, producidos por la estimulación del sistema límbico y la corteza cerebral, con síntomas psicológicos. Son los siguientes:

* desasosiego/irritabilidad, inquietud

* nerviosismo creciente

* miedo incoercible/aprensión/preocupación

* ansiedad “flotante”

* agobio psicológico

* inhibición o bloqueo psicomotor

* miedo a perder el control, a volverse loco o sensación de peligro inminente

* deseo de escapar y conductas de evitación

* despersonalización/desrealización

* depresión de carácter nocturno

* dificultad de concentración, pérdidas de memoria

¿Qué síntomas son específicos en cada trastorno de ansiedad?

Los síntomas mencionados son comunes a todos los trastornos relacionados con la ansiedad. Cada persona manifestará unos u otros con una intensidad y frecuencia diferentes. No es necesario que se den todos los síntomas para que el diagnóstico por trastorno de ansiedad sea positivo.

Dentro de cada uno de los trastornos de ansiedad, existen síntomas más concretos que se suman a los ya comentados. Para facilitar la claridad y la comprensión, los agruparemos de acuerdo a la clasificación de los trastornos:

– Trastorno de ansiedad generalizada

La ansiedad es persistente y la preocupación excesiva, prolongándose este estado durante más de seis meses con un carácter fluctuante, y con agravamiento durante períodos de estrés. No se identifica una causa concreta. Pueden aparecer síntomas somáticos similares a los de las crisis de angustia pero con menor intensidad.

Cuando se convierte en crónico pueden aparecer síntomas cercanos a la depresión, como tristeza, apatía o desinterés. La diferencia con los estados depresivos radica en que estos pacientes sienten alivio al llorar, mientras que quienes sufren de depresión, lloran de desesperanza y no consiguen sentirse aliviados.

Algunos pacientes con trastorno por ansiedad generalizada pueden experimentar ocasionalmente ataques de pánico; episodios súbitos de ansiedad extrema, no obstante, son más típicos del trastorno de pánico.

– Trastornos de ansiedad fóbica

Los síntomas son los mismos pero aparecen en situaciones determinadas, esto es cuando se enfrentan a la situación temida o cuando la anticipan:

*Fobia simple: los síntomas ya citados aparecen con la exposición al estímulo fóbico o cuando se anticipa un encuentro con él. En casos graves aparecen sin que haya siquiera garantía de que se den las circunstancias que causan la fobia.

*Fobia social: se puede producir además enrojecimiento y temblor. Quienes sufren de fobia social tienen miedo de ser criticados por otras personas, siendo conscientes de la irracionalidad de sus pensamientos. El abuso del alcohol como ansiolítico puede ser un indicador de esta fobia; es más frecuente en las personas que sufren de fobia social.

*Agorafobia: aparece una combinación variable de depresión y despersonalización. Hay ansiedad anticipatoria y rechazo de las situaciones que desencadenan ansiedad. Los ataques de pánico son habituales, tanto como respuesta a estímulos ambientales como de forma espontánea. También son frecuentes las preocupaciones por sufrir desvanecimiento o pérdida de control.

– Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)

Además de la ansiedad y los síntomas depresivos, aparecen otros específicos de este trastorno de carácter intrusivo y repetitivo, que son:

* Pensamientos obsesivos en forma de palabras o frases e ideas o creencias reconocidas como propias. Son intrusivos y se produce una sensación de imposición de pensamientos y una resistencia a ellos. Habitualmente son de contenido desagradable.

* Imágenes obsesivas de escenas imaginadas muy vívidas, referidas frecuentemente a violencia o prácticas sexuales anormales.

* Rumiaciones obsesivas o discusiones internas de tipo reflexivo.

* Dudas obsesivas en forma de pensamientos referidos a acciones que pueden haber sido inadecuadamente completadas y que pueden causar problemas o daños a otras personas.

* Impulsos obsesivos por la realización de acciones violentas. La resistencia ocasiona tensión interna.

* Rituales obsesivos en forma de acciones repetidas carentes de sentido, ya sea con actos mentales como contar o repetir palabras, o comportamientos como lavarse las manos. Su realización provoca alivio en el paciente al estar relacionadas con los pensamientos obsesivos que padecen. Por ejemplo, lavarse las manos evita la contaminación. Estos hábitos suelen esconderse debido a la conciencia de lo absurdo de estos rituales.

* Fobias obsesivas, que aparecen cuando los pensamientos y rituales obsesivos llevan a la persona a evitar determinadas situaciones en las que se desarrollan.

* Lentitud obsesiva derivada de los pensamientos y rituales, que progresivamente enlentecen la capacidad del paciente para realizar sus actividades cotidianas.

-Estrés postraumático, estrés grave y trastornos de adaptación

Los dos primeros presentan, además de los síntomas de ansiedad  mencionados, un cuadro mucho más complejo por la existencia de un acontecimiento extraordinario, como una catástrofe natural, una guerra o una violación, que ocasiona en la víctima un trauma grave.

La ansiedad viene acompañada de desesperanza, incapacidad para afrontar problemas, realizar la rutina diaria o planificar el futuro, facilidad para el llanto y humor depresivo. Puede producirse una reacción mixta de ansiedad y depresión.

– Trastorno de pánico y ataques de pánico

En los ataques con angustia, los síntomas de ansiedad se presentan tras sufrir un episodio súbito diurno o nocturno de miedo e intenso malestar en ausencia de peligro real, pero con sensación de muerte inminente y urgente necesidad de escapar. Cuando se prolongan en el tiempo y no se asocian a situaciones particulares los ataques se convierten en trastorno.

Las crisis de angustia aparecen de manera inesperada, por una situación o por la predisposición a una situación determinada.

En cualquier caso, cuando nos encontremos ante una posible crisis de ansiedad, lo recomendable es acudir a nuestro médico para que proceda a realizar el diagnóstico correcto, comprobar si son sintomas de ansiedad aportando el máximo de información posible. Pasar por alto información relevante puede llevarnos a un diagnóstico equivocado y a una prolongación del trastorno.

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