Ansiedad y los Ataques de pánico

Un ataque de pánico consiste en un episodio súbito diurno o nocturno de miedo e intenso malestar en ausencia de peligro real que se acompaña de manifestaciones físicas y cognoscitivas, sensación de peligro o muerte inminente y urgente necesidad de escapar.

La crisis de angustia o pánico se desarrolla en un espacio relativamente breve de tiempo. La duración es entre 15-30min, con la máxima expresión en los primeros diez minutos.

El ataque de pánico se encuentra entre las experiencias vitales más dolorosas y puede afectar tanto a adultos como ancianos, principalmente a mujeres, aunque a partir de los 65 años la diferencia entre sexos es menor. Existe influencia genética en la aparición de este trastorno.

Ansiedad  y los Ataques de pánico

Deben darse al menos cuatro de los síntomas descritos en la sintomatología de la ansiedad, como palpitaciones, temblores, malestar torácico, mareos, hormigueo, sequedad de boca, etc.

No se trata de estados psicóticos ya que no hay delirio y sí conciencia de enfermedad. Tienen carácter espontáneo, pero pueden ser artificialmente desencadenadas por agentes físicos (ejercicios físico intenso, cafeína, privación de sueño, etc).

Tipos de ataques de pánico

Los ataques de pánico se dividen en diferentes tipos. Se clasifican de acuerdo a las circunstancias en las que se producen y son los siguientes:

– Inesperados: surgen sin un motivo aparente. Estos tipos son característicos del trastorno del pánico. Ya no necesitan una situación determinada sino que se producen de forma persistente en el tiempo.

– Situacionales: este tipo aparece por anticipación o tras una exposición a estímulos o desencadenantes ambientales. Por ejemplo, pueden producirse por la visión de una araña o de una serpiente. Tienen las características de las fobias, concretamente las fobias simples o la fobia social.

– Más o menos relacionados: están predispuestos por una situación determinada. Tienen más probabilidades de aparecer si la persona se expone a ciertos estímulos o desencadenantes, aunque no siempre aparecen por exponerse al mismo (las crisis son más probables si el individuo tiene que ir en avión, pero puede realizar un viaje sin que aparezca la crisis o puede aparecer un tiempo después de estar volando).

Del ataque de pánico a la patología

Los ataques de pánico sse pueden convertir en un trastorno de pánico o de angustia cuando las crisis son recidivantes e inesperadas (al menos dos), no asociadas a situaciones o circunstancias particulares, seguidas de la aparición, durante un periodo mínimo de un mes de preocupaciones persistentes por la posibilidad de padecer nuevas crisis de angustia (ansiedad anticipatoria), o bien de cambios en el comportamiento, relacionados con las crisis. La crisis de angustia no se deben a ninguna sustancia ni a otra enfermedad médica o mental.

Diferentes estudios sobre los tratamientos del trastorno de pánico revelan que tanto la reestructuración cognitiva focalizada como la exposición son las técnicas más eficaces para su tratamiento.

El ataque de pánico es el trastorno de ansiedad que más frecuentemente demanda tratamiento.

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