Ansiedad generalizada y anticipatória

La ansiedad generalizada  se define como la falta de bienestar psicológico caracterizada por una preocupación o temores excesivos, expectativas aprensivas de acontecimientos adversos y ansiedad anticipatoria y persistente, sin estar asociadas a una circunstancia concreta (ansiedad libre flotante).

Para considerarse ansiedad generalizada, los síntomas deben manifestarse durante más de seis meses y presentar un curso fluctuante.

La ansiedad generalizada aparece acompañada por una serie de síntomas físicos y psíquicos que se agrupan en cuatro categorías básicas:

– tensión motora: temblores, inquietud, fatiga, tensión

– hiperactividad autónoma: palpitaciones, disnea, mareos, sudoración, diarrea, náuseas, etc.

– expectación aprensiva: inquietud interna, desasosiego, vivencias de amenaza, temores difusos, inseguridad, etc.

– vigilancia y alerta: irritabilidad, nerviosismo, impaciencia, falta de atención y concentración, mala calidad de sueño, insomnio, etc.

Los síntomas físicos de un trastorno por ansiedad generalizada se deben a la hiperactividad del sistema simpático y al aumento de la tensión muscular.

ansiedad generalizada hiperactividad

Puede haber síntomas somáticos similares a los de las crisis de angustia pero menos intensos. El curso es fluctuante con agravamientos coincidentes con periodos de estrés. Con el tiempo, el paciente aprende a convivir con los síntomas (periodo de estado). En fase crónica pueden aparecer síntomas cercanos a la depresión: tristeza, apatía, desinterés, etc. Estos pacientes lloran de estrés o impotencia y se sienten aliviados, la persona depresiva llora de desesperanza y el llanto no le alivia.

Los pacientes tienen dificultad de concentración y a menudo sufren problemas de memoria, aunque no existe realmente una alteración de esta. Las preocupaciones son recurrentes y los pensamientos pueden hacer referencia a enfermedades propias, miedos acerca de la seguridad de otras personas o ansiedad de tipo social.

El malestar que ocasiona la ansiedad repercute en las relaciones interpersonales. Se debe a que reduce la capacidad de autocontrol en la expresión de las emociones. Esto conduce a la frustración y a un agravamiento de la situación inicial.

¿Cuánto dura la ansiedad generalizada?

La duración de este trastorno varía según la persona y depende de muchos factores. Hay que tener en cuenta las causas que la originan o la personalidad de quien la sufre. Aunque existen excepciones, la mayoría de las preocupaciones que ocasionan esta ansiedad son comunes y hacen referencia a responsabilidades cotidianas. Por ejemplo el trabajo, dinero, familia, etc. Aquello que varía es la frecuencia, la intensidad y nuestra capacidad para controlar dichas preocupaciones.

A menudo los pacientes se quejan de sus síntomas físicos y no de la ansiedad. Por este motivo, es importante que el médico esté cualificado para identificar el trastorno correctamente.

¿A quiénes afecta la ansiedad generalizada?

Si bien la ansiedad puede afectar a cualquiera en una situación determinada, existen personas más vulnerables a padecer ansiedad generalizada. Afecta en proporción al doble de mujeres que de hombres.

El cambio se produce cuando la persona comienza a preocuparse al centrar la atención en factores negativos. Imaginamos posibles causas, desenlaces y consecuencias desfavorables sobre algo que quizás no haya sucedido o no sucederá.

Según el Manual de diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV-TR), para diagnosticar la ansiedad generalizada los síntomas deben presentarse de manera continuada durante más de 6 meses. Deben aparecer al menos tres síntomas de los descritos anteriormente. Estos deben ser también ajenos al control del sujeto.

¿Cuándo surge la ansiedad generalizada?

La ansiedad generalizada suele darse en personalidades neuróticas en las que la ansiedad es un patrón constante en sus vidas. Aunque inicialmente aparece con oscilaciones, este trastorno termina por hacerse crónico. Presenta, además de síntomas de la angustia, otros de carácter depresivo, como tristeza, apatía, desmoralización, pérdida del impulso vital, etc. Es por esto que debe ser un especialista experto quien realice el diagnóstico diferencial con las auténticas depresiones.

En nuestra vida diaria nos vemos envueltos en situaciones que pueden generar estrés y preocupación. Por ejemplo, habernos equivocado en el trabajo o discutir con nuestra pareja. Sin embargo, cuando comenzamos a visualizar las repercusiones desfavorables de aquellas, como un despido o una ruptura, aparece la distorsión de la realidad y reducimos nuestra objetividad y la capacidad de reacción.

Este estado de preocupación nos impedirá abordar el problema o situación de manera racional, lo que aumentará el malestar inicial. Se alcanza un punto en el que la preocupación se convierte en el problema en sí mismo. Esta situación produce un bloqueo y una sobrecarga mental difíciles de gestionar.

¿Por qué ocurre la ansiedad generalizada?

La ansiedad generalizada aparece porque experimentamos una pérdida de control en nuestras vidas. Nos sentimos incapaces de tomar decisiones o de poner soluciones a aquello que nos sucede. Es fundamental identificar qué es lo que nos preocupa y por qué, así como aprender a relajarnos y a controlar los pensamientos que nos conducen a ese estado de preocupación constante.

Además, es conveniente trabajar la autoestima y la confianza en uno mismo a la hora de resolver problemas e indecisiones. Mantenernos en el presente nos evitará desplegar nuestra imaginación y adelantarnos a sucesos que hoy sólo viven en nuestra mente. De igual modo, que algo haya sucedido en el pasado no implica que deba repetirse de nuevo.

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