Conoce la ansiedad

La ansiedad se considera hoy la epidemia del siglo XXI. Ha pasado de ser una respuesta natural de nuestro organismo ante una posible amenaza o peligro a una constante en nuestras vidas. En la era de la información y la comunicación instantáneas, es frecuente sentir frustración cuando no obtenemos lo que esperamos de manera inmediata.

La ansiedad puede aparecer en cualquier momento o en cualquier situación, pero generalmente aparece cuando atravesamos una época tensa. Puede deberse a problemas de pareja, de trabajo, proyectos que no avanzan o algún suceso repentino e inesperado.

La era de la ansiedad

 

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Con frecuencia podemos experimentar estrés en el día a día, puesto que en nuestro tiempo todo se mide en función de la eficacia y la productividad. El reloj no sólo nos marca la hora, también nos marca los plazos a cumplir y los límites que tenemos. Vivimos en una carrera a contrarreloj.

Cuando el estrés se agrava y deja de ser tensión y nerviosismo para convertirse en una preocupación constante con una variedad de síntomas físicos y psicológicos más amplia, pasamos a hablar de ansiedad.

Aunque el estrés puede dificultar la concentración e incluso dejarnos en blanco, tiene un carácter temporal o está ligado a una circunstancia concreta, por ejemplo el trabajo. Por el contrario, la ansiedad se convierte en un estado constante de preocupación y temor. Sus síntomas pueden presentarse en cualquier momento del día, ya que nuestra mente busca lo negativo en todo lo que nos rodea.

En el apartado sobre los síntomas de ansiedad, se explican los síntomas que se presentan de manera general. Para ser considerada ansiedad, deben presentarse al menos tres síntomas de los listados de manera repetitiva. Cada persona presenta unos síntomas concretos y reacciona de manera diferente a un mismo acontecimiento.

Expresiones como “¿y si…?, no soy capaz, no podré hacerlo, qué sucederá si, se ríen de mí” comienzan a repetirse en nuestra cabeza. Nos adelantamos a acontecimientos futuros asumiendo desenlaces desfavorables y nos sentimos observados y criticados. Dejamos de controlar nuestra mente para ser controlados por esta.

Una nueva oportunidad

De nuevo, cada persona seguirá un camino diferente y debe descubrir por sí misma que técnicas le funcionan mejor, ya se trate de relajación y mindfulness, terapia psicológica, control de pensamientos automáticos, etc.

No estamos solos ni somos los únicos que experimentamos ansiedad. Y nuestro cuerpo no intenta sabotearnos, sino informarnos de que es hora de alejarnos de ciertas situaciones, personas o pensamientos. Aprovecha este momento para vivir de una manera más sana y feliz.

Tipos de ansiedad

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Existen diferentes tipos de ansiedad que se agrupan como trastornos, cada uno con sus síntomas específicos y un diagnóstico diferencial. A menudo se confunde la ansiedad con la angustia, que es un episodio de estrés agudo que dura alrededor de veinte minutos. Sus síntomas, además de los de la ansiedad, incluyen desrealización, sensación de locura o miedo a morir. Aparecen temblores repentinos y sequedad de boca.

Los trastornos de ansiedad se agrupan en el trastorno de ansiedad generalizada, que aparece cuando los síntomas de la ansiedad perduran más de seis meses; el trastorno obsesivo-compulsivo o TOC, el trastorno de pánico o angustia; los trastornos por fobias, que incluyen la fobia simple, la fobia social y la agorafobia, y el estrés postraumático y de adaptación.

Tratamientos para la ansiedad

Cada tipo presenta un tratamiento diferente. Además, debe ser recetado por un especialista de acuerdo a las características de cada persona y su caso. No obstante, el tratamiento farmacológico más utilizado para la ansiedad son los ansiolíticos como las benzodiacepinas. En lo referente al tratamiento psicológico, es la terapia cognitivo-conductual la que muestra mejores resultados.

Existe una tendencia general a medicalizar cualquier tipo de trastorno, enfermedad o sintomatología. Sin embargo, conviene no automedicarse ni recurrir a los medicamentos como primera opción. Presentan efectos secundarios y pueden desarrollar dependencia. Asimismo, existen otras soluciones que pueden ser igual de efectivas en determinados casos.

Superar la ansiedad

En el apartado Cómo superar la ansiedad se explican diferentes maneras para ayudarnos a controlar la ansiedad independientemente de que acudamos o no a un especialista para seguir una terapia. Es fundamental comprender que la ansiedad no es una enemiga, sino que es un indicador de que debemos realizar ciertos cambios en nuestras vidas.

Erradicar la ansiedad por completo de nuestras vidas es algo complejo y prácticamente imposible, puesto que, como decíamos al principio, es una reacción natural que ha permitido la supervivencia de la especia durante muchos siglos.

La clave para gestionar la ansiedad es cambiar el punto de vista. De igual manera que tenemos que asumir que la ansiedad puede ser compañera de vida en muchas ocasiones, hay que aceptar que siempre se presentarás problemas que deberemos superar o dificultades que habrá que atravesar.

Debemos modificar el pensamiento y aprender a vivir en el presente, sin adelantarnos al futuro y sin anticipar posibles peligros. Es posible aprender a buscar soluciones a los problemas y transformarlos así en oportunidades.

En cuanto a la sintomatología que se experimenta, hay que dejar de luchar contra ella y dejar que el cuerpo experimente lo que siente y se exprese. Reprimir el odio o la tristeza o fingir que no sentimos frustración puede tener consecuencias mucho peores como la depresión. Es más fácil y más sano aprender a gestionar nuestras emociones.

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